Patents
12 Mar

¿Qué requisitos debe cumplir una patente?


Para la gran mayoría, la palabra «patente» remite a complejos inventos y enormes fórmulas, a ideas que se pueden rentabilizar de manera inmediata. También a una imagen muy concreta y elevada de lo que es un inventor. Pero en realidad, ser titular de una patente no es algo conferido a grandes compañías o a centros de investigación y la tecnología susceptible de protección puede ser muy sencilla, incluso una simple mejora sobre algo existente (siempre y cuando cumpla con unos requisitos mínimos).

¿Puedo «patentar mi idea»?

En primer lugar, conviene aclarar que las ideas no se patentan. Lo que patentamos son las invenciones; es decir la materialización de las mismas.

Una vez aclarado este punto, debemos determinar si nuestro desarrollo es realmente una invención. No es lo mismo una invención que un descubrimiento, una teoría científica per se o una creación artística. Además, aun tratándose de una invención, debemos comprobar que no esté excluida por la legislación para su protección mediante patente. Estas exclusiones incluyen las variedades vegetales, las razas animales y los desarrollos cuya explotación pueda resultar contraria al orden público o las buenas costumbres. Dentro de esta última categoría se incluiría, por ejemplo, la clonación de seres humanos.

Una vez salvados los casos de exclusión legal, ¿qué características debe tener mi invención para poderse patentar? Los tres requisitos mínimos son los siguientes:

Novedad

Se trata de que la invención no sea una copia y que no forme parte del llamado «estado de la técnica», es decir, que no haya sido puesta a disposición del público en ninguna parte del mundo antes de presentar la solicitud de patente.

Muchas veces es el propio inventor el que ha divulgado la información que a posteriori quiere proteger. Por ello, nuestro consejo es presentar la solicitud de patente antes de dar a conocer el resultado de una investigación. También que, si por algún motivo se tuvieran que compartir antes esos resultados, se haga mediante acuerdos de confidencialidad u otras fórmulas de protección de los resultados de la investigación.

Actividad Inventiva

Se trata de que la invención no sea una mera modificación de algo que ya existe de manera evidente para alguien experto en el campo de la invención. Este requisito parece menos objetivo, pero los examinadores y expertos en patentes pueden utilizar herramientas para determinar la actividad inventiva de una solicitud de patente. Lo que se exige es un proceso tecnológico.

Aplicabilidad industrial

La aplicabilidad industrial se da cuando el producto o el procedimiento objeto de la patente puede ser fabricado o utilizado en cualquier sector de la industria, incluida la actividad agrícola. Es decir, que tiene una aplicabilidad que confiere a la sociedad una mejora tecnológica.

Si nuestro desarrollo cumple con estos tres requisitos, es susceptible de ser protegido mediante patente, que no es otra cosa que un título otorgado por el Estado que proporciona a sus titulares el derecho exclusivo a impedir temporalmente a terceros la fabricación, venta o utilización comercial de la invención protegida. A cambio de ese monopolio u oligopolio de explotación, el titular está obligado a describir su invención y esta se hace pública.

¿Qué ventajas ofrece una patente?

Además de los derechos de exclusiva, la patente confiere ventajas como, por ejemplo, la posibilidad de adquirir una posición de prestigio en el mercado y obtener un rendimiento que supere la inversión. La patente se convierte en un activo para el titular, y como tal se puede licenciar o vender si no se quiere explotar por medios propios.

Además, la estrategia de comercialización que permite una patente es muy diversa. Por ejemplo, las licencias conferidas por el titular pueden ser no exclusivas o solo para determinados territorios, e incluso se pueden hacer licencias cruzadas con compañías del sector. En definitiva, una patente aumenta el poder de negociación de su titular y, en el caso de que éste sea una empresa, revierte en una imagen positiva de la misma, aumentando sustancialmente su valor de mercado.

No obstante, el trámite de concesión de una patente puede resultar complejo y no es siempre es la vía más adecuada de protección. Existen otras fórmulas de protección igualmente adecuadas, como los modelos de utilidad y los diseños industriales. Por lo tanto, dependiendo del uso que pretendamos hacer de la invención y de las características de la misma, se podrá elegir la estrategia más adecuada y factible para protegerla de infracciones, siempre dejándose asesorar por expertos en propiedad industrial e intelectual que le ayuden a hacerlo con todas las garantías.