PONS IP ENTREVISTA A CSIC
13 May

CSIC, ORGANISMO PIONERO EN LA IMPLANTACIÓN DE MEDIDAS PARA PROTEGER EL CONOCIMIENTO


CSIC, ORGANISMO PIONERO EN LA IMPLANTACIÓN DE MEDIDAS PARA PROTEGER EL CONOCIMIENTO

El secreto empresarial, un nuevo impulso al desarrollo tecnológico y la innovación

El secreto empresarial es una vía de protección ágil y competitiva en todo tipo de organizaciones; una herramienta que no está sometida al juicio y valoración de ninguna institución o autoridad gubernamental; tiene un efecto inmediato (al no existir tiempos de espera para que la protección sea efectiva) y no requiere abono de tasas. Por lo tanto, la entrada en vigor de la Ley de Secretos Empresariales en España supone un impulso más para la innovación, el desarrollo tecnológico y la protección del conocimiento de empresas y organismos de investigación.

El secreto empresarial, en muchos casos, complementa la protección que otorgan las patentes y, en otros, son la única vía para proteger determinado conocimiento generado en el ámbito de las empresas y entidades públicas que hacen I+D.

En este sentido, PONS IP ha tenido la oportunidad de conversar sobre el Secreto Empresarial con una de las organizaciones pioneras en el uso de este tipo de protección. Nos referimos al Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC, y más concretamente a Javier Etxabe Oria, Responsable de la Unidad de Protección de Resultados y Promoción de EBTs de la Vicepresidencia Adjunta de Transferencia del Conocimiento (VATC) del CSIC.

Desde el año 2013, tal y como nos cuenta Javier Etxabe Oria, el CSIC viene aplicando las medidas necesarias para proteger su actividad y conocimiento mediante secreto empresarial. Como punto de partida, la delimitación del objeto de protección resulta determinante para ellos; a partir de entonces definen la estrategia de protección barajando las posibles alternativas, patente, modelo de utilidad o secreto empresarial, en función de las características de la investigación, los requisitos de novedad y actividad inventiva, y teniendo en cuenta variables como la publicación o no de los datos, por ejemplo.

Así, “en los últimos 6 años hemos registrado 52 secretos y desestimado esta modalidad de protección en un total de 10 invenciones. La aplicación por sectores de actividad es muy variada, predominando en las áreas de ciencia y tecnología Físicas, Materiales y Agrarias”, afirma Etxabe.

 

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*Área C-T (Área Científico-Técnica)

Una importante proporción de los protocolos de secretos empresarial puestos en marcha por el CSIC están destinados a invenciones técnicas. El resto son secretos empresariales que recogen algoritmos, bases de datos, modelos matemáticos y, en definitiva, cualquier información o conocimiento que, tal y como define la Ley, sea secreto, tenga un valor comercial por ello y haya sido objeto de medidas razonables de seguridad por parte de su titular para la no divulgación.

Según nos cuenta Javier Etxabe, la mayoría de estos secretos están directamente relacionados con procedimientos de producción o fabricación de productos, dispositivos o similares. Comentando sobre algunos casos concretos de protección bajo esta modalidad, Etxabe nos cuenta cómo el CSIC y la compañía Thermal Recycling of Composites - TRC, en colaboración con uno de los mayores productores de energía eólica del mundo, EDP Renováveis, han desarrollado una nueva tecnología para el reciclaje de palas aerogeneradoras de parques eólicos. Interesante caso para mostrarnos la compatibilidad de las modalidades de secreto y patente ya que el proyecto se inició con una protección bajo secreto, para dar lugar posteriormente a una solicitud de patente.

También y recordándonos el caso de “la fórmula secreta mejor guardada, la fórmula de la chispa de la vida”, Etxabe comparte con nosotros la invención de un agua con sabor a vino que no conlleva riesgo de embriaguez. El secreto de esta agua enriquecida, cuya fórmula comercial no ha sido revelada, reside en los flavonoles de la uva y en los residuos de la elaboración del vino que el producto incorpora y que le dotan de un extra de salubridad, por su contenido en antioxidantes capaces de prevenir enfermedades como la diabetes. Y cabe destacar, por su impacto socioeconómico y el beneficio indiscutible que representa en la mejora de diagnósticos, el desarrollo de un sistema de ayuda al diagnóstico del cáncer de mama basado en inteligencia artificial que permitirá reducir el número de falsos positivos. Este nuevo sistema ha sido desarrollado por investigadores del Instituto de Física Corpuscular, centro mixto del CSIC y la Universidad de Valencia, y de la Universidad del País Vasco.

Para terminar, hemos preguntado a Javier Etxabe si en los últimos años han observado un incremento en el número de protecciones mediante secreto, con respecto a otros tipos de protección más tradicionales. Afirma, en este caso, que los secretos empresariales van adquiriendo mayor protagonismo, al igual que otros tipos de protección como las variedades vegetales o la propiedad intelectual. “Si bien el secreto empresarial puede ser un complemento a las patentes, en la mayoría de los casos se presenta como la alternativa más idónea para proteger el conocimiento que no reúne los requisitos de patentabilidad”, concluye Etxabe.

Sin duda, el valor de la Ley de Secretos Empresariales tanto para el CSIC, como para otras organizaciones públicas, centros de investigación y empresas privadas, recae sobre la seguridad jurídica que aporta a la innovación, reduciendo el riesgo de apropiación indebida, robo y/o competencia desleal. Un riesgo que pone en peligro el valor, cada vez más alto, de los bienes intangibles.

Este nuevo marco legislativo, además de ofrecer una mayor protección, favorece la inversión asociada a la generación de conocimiento. Se trata, en definitiva, de una Ley que beneficia a las empresas y organizaciones de todos los tamaños y sectores, para las que el conocimiento e información confidencial que manejan es fundamental.