Falsicicaciones
20 Nov

MÁS FALSOS QUE LA MULA DEL BELÉN…


La Navidad es tiempo de celebración, especialmente para los más pequeños de la casa que, cada año, esperan ilusionados la visita de Papá Noel y los Reyes Magos cargados de regalos.

Lejos quedan aquellas largas listas de peticiones escritas a mano y no sé si este año los grandes centros comerciales editarán sus folletos -algunos casi del tamaño de un vademécum-, con las fotografías de un enorme surtido de juguetes que los niños recortan y pegan en las cartas.

Si no me equivoco mucho, en estas Fiestas, el e-commerce va a jubilar a los renos y los camellos: los niños escogerán sus regalos en una pantalla, los papás los compramos por Internet y un “cartero real” en su moto nos los dejará en la puerta de casa o del ascensor…

Ya a lo largo de estos meses de pandemia y confinamiento en los hogares, se ha hecho evidente la tremenda transformación de la forma en la que compramos, aumentando nuestra dependencia de los canales digitales como marketplaces, redes sociales, páginas webs y apps

Y es que, en esta crisis global, aunque algunas industrias han sufrido una pérdida importante de volumen de negocio, otras han visto dispararse su demanda gracias al comercio electrónico: así, las ventas online de juegos de mesa y juguetes, equipamiento deportivo, artículos de bricolaje y de construcción, utensilios de cocina, y artículos para trabajar desde casa, han subido ostensiblemente.

Lamentablemente, esta demanda ha atraído a los cibercriminales que, siempre al acecho y cada vez con más sofisticación, producen y distribuyen copias ilegales de los productos más buscados para engañar a compradores desprevenidos y hacerles creer que se trata de mercancía original.

Por eso, la protección contra las falsificaciones nunca ha sido tan importante para la industria como ahora, cuando el comportamiento del consumidor está cambiando al rápido compás de los acontecimientos.

Y es que, además del perjuicio que la falsificación y piratería suponen para las empresas, la pérdida de empleos y la economía en general, la venta online de productos falsificados conlleva una grave amenaza que pone en riesgo la salud y la seguridad de toda la sociedad y, especialmente, la del público infantil y juvenil.

Las autoridades alertan del peligro que entraña la adquisición de productos falsificados y de cómo sus ventas están aumentando en el entorno online. El 58% de la oferta ilegal llega a los consumidores por las redes sociales y el 38% por plataformas de comercio electrónico, según la investigación llevada a cabo por  la consultora Smart Protection, que también ha detectado que el 55,18% de los encuestados en su reciente research study, ha comprado online un juego de mesa o un juguete falsificado, sin darse cuenta.

En manos de todos está el tomar medidas para evitar que estos delincuentes digitales nos engañen, amargándonos las Fiestas a nosotros y a nuestros pequeños.

En primer lugar, los consumidores, poniéndonos en alerta cuando compramos en un marketplace o a través de una red social y nos encontramos con precios sospechosamente bajos, o una web que vende muchas marcas y poca variedad de modelos por marca pero mucha cantidad de cada uno. En tal caso, vayamos a la página de la marca original y comparemos: probablemente, veamos diferencias que llamen nuestra atención. Incluso, pidamos al vendedor pruebas de que su producto es original: que nos mande fotos de las cajas, etiquetas, cremalleras, facturas de venta… probablemente ni conteste.

Y las empresas fabricantes y vendedores originales, por supuesto, poniendo por bandera la calidad de sus productos, mediante ensayos en laboratorios acreditados que certifiquen su seguridad y eliminen trabas técnicas a la comercialización tanto en Europa como el extranjero; registrando y defendiendo sus marcas, diseños y patentes en caso de infracción y, por supuesto, adoptando medidas tecnológicas para detectar posibles infracciones, eliminar ofertas en marketplaces y desindexar URLs que conduzcan a falsificaciones y abusos de marca.

¡Mucho ojo!, que en nada tenemos ahí el Black Friday y el Ciber Monday que nos van a tentar con descuentos muy golosos para que adelantemos la compra de los regalos navideños.

Que no nos engañen más que a niños… que ellos ya se han dado cuenta hace tiempo de que la mula del Belén es de escayola…